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  • ricardoreynaud22

Y todo esto me hace amanecer

Envejece quien abandona sus sueños

Envejece quien abandona sus sueños, envejece quien deja de apreciar cada pequeño detalle y en lugar de eso no para de quejarse.

Envejece quien deja de cultivarse, de llenarse de nuevas ideas, de nuevos proyectos, de nuevas metas y retos, envejece quien deja de leer libros importantes, de ejercitarse.

Envejece quien deja de arriesgarse, quien deja de viajar, de arrojarse a la vida, quien deja de amar dándolo todo, quien se vuelve mezquino, egoísta, quien deja de bailar, de cantar y de contar

Envejece quien deja de conocerse, de tener curiosidad infinita por todo y por todos, envejece quien se amarga, por lo exigente que es con uno mismo y con los demás, envejece quien no se permite equivocarse, envejece quien pierde la fe, quien no confía, quien le teme a la vida y por lo tanto no acepta la muerte.

Envejece quien no acepta sus errores, quien no ríe a carcajadas a cada oportunidad, quien no es capaz de reírse de si mismo, quien no se permite llorar, quien no comparte sus emociones y sentimientos, quien se toma muy en serio, quien pierde el sentido del humor.

Envejece quien no se desvela de vez en seguido disfrutando una pasión, envejece quien no desea, envejece quien abandona su sexualidad, su sensualidad y su erotismo.

Envejece quien no sabe pedir ayuda, quien no cuenta un chiste malo enfrente de los demás y no le importa un carajo, envejece quien no tiene tema de conversación, quien deja de ir al cine, al teatro, a un concierto, a un bar, al campo, a la playa, envejece quien deja de ver a sus amigos y amigas, envejece quien deja de procurar profundamente a los que ama, sin saber que les acontece en lo más hondo de su corazón.

Envejece quien no discute y se apasiona en la charla amena, envejece quien le teme al conflicto, quien le teme a decir que no, quien le teme a decir que sí, envejece quien no come helados, envejece quien se enoja continuamente, envejece quien no hace ridiculeces en soledad, envejece quien no hace lo que le apasiona, quien olvida a su niño interno.

Envejece quien no hace el amor con pasión, quien deja atrás la rebeldía e irreverencia adolescente, envejece quien no puede ver en los ojos de un niño o una niña la ternura y la libertad infinita.

Envejece quien no respira, quien no mueve la pelvis con encanto, con la cadencia de un blues, envejece quien no cocina, quien no se echa unos buenos tragos de vez cuando, envejece quien deja de molestar en buen plan a los demás, envejece el que no se deja molestar en buen plan.

Envejece quien no se queda mirando horas un atardecer y se conmueve hasta las lágrimas contemplando un paisaje silencioso o escuchando un concierto de música clásica, envejece el que se abriga por todo y le importa estar descalzo, envejece el que no canta en la regadera o en el coche a grito pelado, el que no silba por la mañana y saliba por la noche, el que no disfruta un buen café, té o mate.

Envejece quien no se permite sus emociones, quien no deja que le suceda la vida, llena de alegrías y tristezas, de éxitos y fracasos, envejece quien no enseña lo que ha aprendido, a quien sea, envejece quien no escucha, envejece quien no se vacía y olvida lo que aprendió, envejece quien no juega todo el tiempo, quien se vuelve solemne, porque piensa que en eso consiste volverse adulto, cuando volverse adulto va de asumir el costo de tus propias decisiones, envejece quien no lo hace, quien no se hace responsable de su propia vida y se la pasa culpando a los demás o al destino de su aparente desgracia.

Envejece quien depende de los demás en demasía, quien no es libre, independiente, quien no disfruta de su soledad.

Envejece quien no echa desmadre, el que no analiza, reflexiona y profundiza, envejece quien banaliza, quien no comparte sus alegrías y sus miedos, quien no hace cosas que lo ponen al límite, que lo sacan de su zona de confort, envejece quien no reconoce que necesitamos confort también.

Envejece quien se martiriza, quien no dice groserías y “malas palabras” o “palabrotas”, envejece quien no se embriaga de placer, quien no procura la dicha plena sin sentirse mal por ello.

Envejece quien no platica con la luna, quien no se deja ser único y extravagante, quien no expresa su individualidad.

Envejece quien no es compasivo, inclusivo y crea morada para los demás, envejece quien no es generoso con uno antes que con cualquiera, envejece quien no sabe que lo más importante que tenemos es la familia, sobre todo la que formamos con nuestra compañera o compañero de vida, con quien elegimos caminar tomados de la mano pero nunca dependiendo de manera insana.

Envejece quien no ora, quien no se relaciona con la energía universal, envejece quien no es espiritual.

Envejece quien no hace cosas “locas” y “raras”, envejece quien no pide perdón, envejece quien es ruin, sádico, la mejor forma de lograrlo es la indiferencia, envejece quien es desagradable y desagradecido, envejece quien no sabe que tenemos que mantenernos humildes, simplemente porque un buen día dejaremos de existir en este mundo, y quien no sepa que seguiremos después de la muerte está condenado a ir con su propia desesperanza.

Hacer todas las cosas que nos envejecen es dejar entrar al viejo, como dice Clint Eastwood.

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